Situado en el término municipal de Carranque (Toledo) constituye un lugar único tanto por su emplazamiento de gran belleza, lo monumental de sus edificios y sorprendente colección de mosaicos, así como por su vinculación con el último emperador Romano, el hispano, Teodosio I el Grande.
En el verano de 1983, Samuel López Iglesias descubrió, mientras realizaba labores agrícolas en el paraje conocido como las Suertes de Abajo, uno de los mosaicos que forman parte del espectacular conjunto de la Villa de Materno Cinegio (a quien se le atribuye la propiedad), pariente y colaborador del emperador.
Se extiende a ambas orillas del río Guadarrama, entre dos vaguadas laterales y un camino que conserva hoy el nombre de calzadilla, actual vía agropecuaria y antigua calzada romana, paso de hombres y ganado. El lugar se encontraría muy próximo a la mítica y buscada ciudad de Titulcia, citada en la Geografía de Ptolomeo.
Las numerosas excavaciones arqueológicas desarrolladas ininterrumpidamente desde su descubrimiento, han sacado a la luz un complejo formado por edificios bajo imperiales de finales del siglo IV después de Cristo.
Estos restos son en la orilla derecha del río; Edificio A "Basílica", Edificio B "Ninfeo", Edificio C "Villa de Materno" y por último, en la cuenca izquierda del río, otros monumentos, los cubos de molino, estructuras hidráulicas, y parte de una posible segunda Villa.
Edificio de época teodosiana de gran importancia arquitectónica, con el que el propietario del complejo pretendió mostrar su poder y prestigio, utilizando como modelo el de edificios públicos similares a los palacios de los gobernadores.
Desde muy pronto pasó a tener un uso religioso y funerario. Con la llegada Visigoda sufre alguna remodelación y durante el periodo de dominación árabe (Siglos VIII-XI), el edificio continúa en pie, muestra de ello es la inscripción que se encuentra en una de las columnas, la existencia de algunos de los muros construidos en este momento y los materiales.
Desde los siglos XI-XII, la zona, es conocida como Santa María de Batres y sobre las ruinas de la primitiva fábrica romana se asienta un monasterio o abadía de templarios.
En las Relaciones de Felipe II (1576), Santa María de Batres aparece como ermita, puesto que sólo queda en pie parte de la cabecera, en cuyo exterior se sitúa la necrópolis. La constituyen enterramientos en sarcófagos de mármol, sarcófagos de granito tallados, de una sola pieza, sarcófagos de yeso y tumbas de lajas de yeso, distribuidos en el patio y habitaciones.
Edificio en forma de templete aislado, que ha sido interpretado, por su ubicación en un lugar elevado, como una cisterna monumentalizada con una fuente. Su forma recuerda a los pequeños templos dedicados a las ninfas, divinidades de las aguas.
Se trata de una construcción de planta cuadrangular y cabecera semicircular sobre podio, levantado con una combinación de piedra y cemento u opus caementicium y ladrillo cocido u opus testaceum.
Es el primer edificio que se descubre. Desde 1985 se llevan a cabo una serie de campañas de excavación que han puesto al descubierto, la totalidad del edificio, y trabajos de restauración para permitir la conservación de los restos.
Las villas tardorromanas constituyen una forma de hábitat rural dedicado a la explotación de los campos, que el dueño utilizaba como lugar de retiro y descanso vacacional. Reúne distintos tipos de edificaciones con todos los servicios necesarios para la vida cotidiana: la vivienda del propietario o pars urbana, cocinas, despensas y alojamientos de servidores o pars rustica, establos, graneros, corrales, estanques, bodegas, y huertas o pars fructuaria.
El edificio se sitúa sobre una ladera de suave pendiente, y su construcción es aterrazada. Tiene una planta de unos 1200 m2 y se distribuye en amplias habitaciones en torno a un patio central o peristilo.
Las diferentes estancias de la Villa se pavimentan con mosaicos elaborados por al menos, tres talleres distintos, y ladrillo machacado y cal u opus signinum.
Los mosaicos más destacables son:
>Más información en: Web del parque